El tacto, uno de
los primeros sentidos que nos permiten tener entendimiento de las sensaciones
que percibimos a través de este, si nos vamos a cuando nace un bebé, este con
las sensaciones entra en contacto con la madre, lo que el permite reconocer o
dar a entender que ese tacto o entrada de calor al frotarse con la piel de su
madre, le permite saber a lo largo del tiempo, que tiene un lugar seguro;
cuando las personas crecen, tienden a ser más curiosas con el tacto, esto me puede
lastimar, esto me puede dejar mojado, esto me puede ayudar. Uno de los mayores
aprendizajes que tenemos en vida, es permitirnos tener las sensaciones de las
cosas, o de nuestro alrededor; hay personas que carecen de otros sentidos, y
estos son agudizados, para tener el entendimiento o el saber de las cosas de su
entorno, por lo general es a gran escala por medio del tacto, “esta es tu casa”,
“este es el sofá”, “este es el baño”, “esta es tu cama”, “esto es un libro”,
etc. Un árbol es rugoso, duro, te astilla, entendemos que esas sensaciones
percibimos de un árbol por medio del tacto, por otro lado una mascota,
ejemplificando a un perro, la sensación de su pelaje, la piel de sus patas, el
movimiento de sus orejas cuando las tocas, te brinda mucha información sobre
ello, inclusive, si nos ponemos a pensar en como podemos utilizarlo para
aprender o memorizar las cosas, podemos tener un ejemplo más sencillo, una
manzana y tener la información sobre que es felicidad, en cambio, tenemos una
naranja, es la información sobre la irritabilidad, podemos asociar las
sensaciones de los objetos para lograr captar o retener la información que nos
es proporcionada, debemos poner diversas formas de aprendizaje para no
necesariamente contar con una sola percepción.
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